Antes de empezar a comparar costos de hoteles, paquetes, etcétera, es conveniente que el viajero time en cuenta la necesidad de contar con la Tarjeta del Turista o Visa de Cuba. Sin ese documento, será imposible pisar suelo revolucionario.

Más allá de la cuestión burocrática, los recorridos posibles de La Habana suponen conjugar el bello descanso que ofrecen las playas, con paseos por las callejuelas habaneras, serpenteantes, con sus faroles antiguos, y sus coches de 1959.

Si bien las playas más hermosas de Cuba no son, precisamente, las que se encuentran más cerca de la capital, es posible disfrutar, a sólo 15 kilómetros de La Habana, de Playa Bacuranao, Tarará, Mégano o Tropicoco. Todas ellas ofrecen servicio de tombona (reposera) y los tradicionales mojitos cubanos.

El paseo por el Malecón habanero también es inevitable. No sólo por la vista que ofrece, sino porque allí se reúnen los locales a conversar. Presenciar esas largas charlas es una forma de embeberse del espíritu cubano.

La Habana es una ciudad con fuertes reminiscencias coloniales. Desde la revolución, en 1959, mucho de su desarrollo urbanístico y de infraestructura quedó detenido en el tiempo. Eso puede observarse caminando por La Habana Vieja, por ejemplo.

Para recorrer las callecitas habaneras, las opciones incluyen el taxi, los buses de Habana Bus Tour, y, especialmente recomendables, los bicitaxi, tan pintorescos como característicos.

 

By Marilyn Botheatoz

Escritora por las mañanas y estudiante de arquitectura por las noches. Viajar, descubrir y mostrárselo al mundo dejaron de ser sueños para convertirse en partes de mi vida.