El llamado ajedrez africano, o wuri, o wari, o awalé, o oware… consiste en un tablero que cuenta con dos hileras de seis cuencos o compartimentos, donde se colocan los contadores o fichas que no son otra cosa que semillas, con cuatro en cada espacio. Alguna spiezas cuentan con otros dos huecos tallados que sirven para acumular las semillas. Dicen que su origen remonta al antiguo Egipto y que con la expansión del Islam se introdujo también en Asia.
El juego también incluye por tanto 48 semillas. El objetivo de cada participante es capturar el máximo de piezas del contricante. Para ello deberá distribuir, de una en una y de derecha a izquierda, las piezas de uno de sus cuencos procurando que la última pieza coincida en un compartimento que tenga sólo dos piezas o menos del oponente. Así, con la pieza depositada, el total es de dos o tres, que resultan capturadas.
Otra versión apunta a que tienen que juntarse en un mismo hueco dos, cuatro o seis semillas, no pudiendo capturarlas en caso de que sea menos la cantidad resultante en el último espacio una vez terminadas de depositar todas las piezas.
El juego termina cuando un jugador tiene 25 semillas en su mano o cuando ya no quedan más para distribuir por los distintos huecos.


