Azay le Rideau

Para muchos es el más romántico, por aquello de la serenidad que generan los reflejos de la fachada en el gran estanque del jardín. Se construyó en una isla del río Indre y el edificio es tan conocido como sus jardines, que forman parte de los más famosos de Francia en estilo inglés. Recientemente se restauró una habitación en el estilo de la época de su construcción, allá por el siglo XVI. Resulta curioso aprender cómo se recubrían las paredes con cañas de junco trenzadas, y como una sola persona en Europa conocía hoy en día la manera de elaborar este aislante.
Chenonceau

El llamado “Castillo de las Damas” es el más interesante a la hora de hacer una visita repleta de anécdotas: desde las escenas de celos de Catalina de Médicis por la presencia de la amante de su marido, Diana de Poitiers, hasta el luto impactante de Luisa de Lorena. La construcción es impresionante, sobre el río Cher. Junto con Chambord, es el más fotogénico de los castillos del Loira.
Chambord

Es el castillo de los cuentos. O quizá el palacio soñado por quienes adoren las historias de príncipes y princesas. Francisco I ordenó construir esta joya renacentista que al final solo habitó algunos días al año, cuando acudía de caza. Por eso no tiene nada de fortificado y todo el edificio dispone de miradores para disfrutar del exterior. Recomendamos el paseo por el tejado, admirando las vistas y las chimeneas ¡nada menos que 282! La escalera de doble rampa diseñada por Leonardo da Vinci es el mayor atractivo del interior, que apenas cuenta con mobiliario.
Amboise

Tiene más de fortaleza medieval que de castillo, pero su interior alberga ambientes que crean la impresión de que el rey se encuentra asomado en alguna de las terrazas, que ofrecen unas magníficas vista del Loira y del pueblo. Leonardo da Vinci está enterrado en el patio.
Clos Lucé

Es una casa señorial y forma parte de esas construcciones que algunos incluyen en la denominación “Castillos del Loira“. Es el mejor lugar para conocer la relación entre Leonardo da Vinci y esta zona de Francia. Aquí no solo vivió y murió, sino que dejó dibujos y explicaciones detalladas sobre sus pensamientos e ideas. Las maquetas en funcionamiento, tanto en el interior como en los bonitos jardines, dan fe de la lucidez del italiano a la hora de percibir el interés del engranaje.

