La ciudad de Zagorsk, ubicada en el nordeste de Moscú, es conocida en toda Rusia por la fabricación de juguetes, y entre ellos las matrioshkas. Se dice que el objeto, compuesto por un recipiente decorado que alberga otros más pequeños y con los mismos motivos, llegó al país desde Japón a fines del siglo XIX gracias a Savva Mamontov y su hermano, creadores de un taller de juguetes.
Esta versión tan típicamente rusa de la muñeca viene acompañada de una leyenda: se cuenta que un día un fabricante sintió que la muñeca Matrioshka se dirigía a el, pidiéndole que cumpliese su deseo de ser madre. Por eso, con la madera de su interior, creó otra más pequeña a la que llamó Trioshka. Trioska también quiso ser madre, por lo que volvió a vaciarla y fabricó otra aún más pequeña, a la que llamó Oska, quien también quiso tener un hijo. Como quedaba muy poca madera, fabricó a Ka, un hombre, que no querría ser madre. Luego, el creador introdujo a Ka dentro de Oska, a Oska dentro de Trioshka y a ella dentro de Matrioshka.
Las imágenes que figuran en las muñecas suelen ser mujeres con vestimenta típica de Rusia, de rostro redondo, ojos claros y cabellos lisos: son además símbolo de maternidad y fertilidad. Bajo el régimen soviético se diversificaron los modelos, representando en sus imágenes a diferentes líderes políticos. Hoy en día se puede encontrar desde matrioshkas de Obama a Michael Jackson.
Esta originales figuras también son conocidas como mamushkas, que en realidad es un diminutivo de la palabra “mamá”.


